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La lectura de este texto no sólo nos invita a un ejercicio académico o jurídico, sino también a una reflexión moral y espiritual sobre uno de los pilares más profundos de la convivencia humana: el sentido de la propiedad y su función social. En estas páginas se entrecruzan la sabiduría del derecho y la luz del Evangelio, mostrando que la ley, cuando está bien orientada, es instrumento de justicia y fraternidad.
Cristian Letelier nos ofrece aquí una obra de profundidad y de coherencia, que recupera la dimensión ética del derecho de propiedad en un tiempo en que la técnica y el mercado muchas veces han desplazado a la persona de su centro. Su reflexión no nace de una ideología, sino de una convicción profundamente cristiana: que el derecho debe estar al servicio de la dignidad de cada ser humano y que la justicia no puede desvincularse del amor.
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