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Al asumir la elaboración de este comentario, los autores se fijaron como objetivo primordial ofrecerle al lector una visión sistematizada y documentada del “estado de la cuestión” respecto de cada uno de los artículos del Código Penal chileno. En consecuencia, han privilegiado la exposición sintética de las cuestiones debatidas y de las distintas posiciones en disputa, por sobre el desarrollo de sus propias opiniones. Con esto no se quiere decir que se trate de una obra neutra, pues ya la sistematización elegida revela las opciones de cada uno, en tanto que en múltiples pasajes se toma posición de modo explícito. En todo momento, sin embargo, se ha hecho el esfuerzo por distinguir con la mayor claridad posible entre el estado de la discusión y la opinión propia.
Para ello, ante todo, se ha procurado dar cuenta de un modo razonablemente exhaustivo del conjunto de la literatura chilena pertinente, desde luego de todas las obras generales accesibles, pero también del mayor número posible de monografías y artículos publicados en revistas y en libros colectivos. Los autores son conscientes de que el objetivo se ha logrado en una medida importante, pero aún insuficiente; confían en que las futuras ediciones puedan alcanzar un grado óptimo de exhaustividad. En la medida en que se ha tratado de reconstruir el estado de la doctrina chilena sobre el Código, se ha prescindido en general, deliberadamente, de referencias directas a la literatura extranjera. Desde luego, no porque se ignore su enorme importancia e influencia en la doctrina chilena, sino simplemente porque se entiende que las ideas que expresan pasan a formar parte definitivamente del debate vernáculo cuando son recogidas por la literatura del país. Los autores citados son en general chilenos, pero también extranjeros que, avecindados o no en Chile, han analizado y opinado sobre el derecho chileno, contribuyendo generosamente al desarrollo de una dogmática a su respecto. Se citan también trabajos chilenos publicados en el extranjero (tesis doctorales, libros del exilio, contribuciones a libros colectivos o artículos de revistas, etc.), aunque en este caso las pretensiones de exhaustividad han sido mucho más modestas.
Con todo, los autores abrigan la esperanza de que el lector interesado encuentre, en efecto, un panorama útil del estado de la literatura, tanto de la antigua como de la más reciente, tanto de la de mayor difusión como de la menos accesible. Con ello, entienden también rendirle un pequeño homenaje al conjunto de hombres y mujeres que en más de 130 años de vigencia del Código han construido la dogmática penal chilena.
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