Hola. A casi todos los lectores nos ha pasado alguna vez.
Terminamos un libro que disfrutamos mucho y, de repente, ninguno de los que esperan en la biblioteca parece ser el indicado. No es que falten opciones. Simplemente, todavía no aparece esa historia que despierte las ganas de sentarse un rato y seguir leyendo.
Hace unos días, una clienta entró a la librería, caminó un rato entre los estantes y, cuando se acercó a nosotros, nos dijo: —No sé qué leer. Le sonreímos y, antes de hablar de libros, le hicimos una pregunta: —¿Qué fue lo último que disfrutaste leer?
No buscaba un autor en particular. Tampoco un género. Solo quería volver a sentir esa emoción de llegar a la casa y abrir un libro con ganas. Conversamos unos minutos, recorrimos algunos estantes y le mostramos un par de opciones. Al final eligió un libro que, curiosamente, ni siquiera estaba entre los que había pensado leer.
Días después nos escribió. No para decirnos que había encontrado el mejor libro de su vida. Nos dijo algo mucho más sencillo: "Había olvidado lo bien que se siente volver a leer." Ese mensaje nos alegró el día.
Porque, al final, no siempre se trata de encontrar el libro perfecto. A veces basta con encontrar el libro indicado para ese momento. Cada lector llega con una historia distinta. Cada libro también.
Y de vez en cuando, los dos se encuentran en el momento justo. Ojalá el próximo libro que abras sea uno de esos. No porque vaya a cambiarte la vida.
A veces basta con que te regale una buena noche de lectura, una conversación interesante o el deseo de volver a leer mañana. Gracias por permitirnos acompañarte, página tras página.
Buena lectura.
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